
Pasear por un bosque de hayas es como leer poesía, un acto íntimo y secreto que proporciona muchas satisfacciones. Hay que pasear en silencio, disfrutando del momento, de la magia y de los colores, intentado que nada nos altere y que nada escape a nuestros sentidos (imposible en cualquier caso pero siempre es bueno mantener viva la ilusión). Un bosque de hayas es la perfecta combinación de sueños e ilusiones, de magia y de secretos. Lo dicho, pura poesía...