
Una mañana soleada; aparecen los brotes de los ginkgos con su verde sutil y delicado. Parece como si hubieran estado esperando la llegada del buen tiempo y surgieran de repente como por arte de magia. Aprovecho la luz del sol y el fondo ocre de la pared para resaltar la belleza de unas hojas tan características. Un nuevo año en el que permanecerán expectantes en el balcón hasta que al final del verano su verde colorido se transforme en el dorado ámbar otoñal. Pero de momento, disfrutemos de su majestuosa puesta en escena y de toda su fuerza su interior. Cada día, un nuevo milagro de la naturaleza.
5 comentarios:
El gin-kgos este no sera pariente del gin-tonic, ¿no?, ja, ja. Se ve que la primavera te inspira. Menuda colección de flores y plantas.
Un saludo
Te ha quedado de dulce con ese fondo.
Tallos llenos de belleza y muy sensibles.
Besos
Espectacular fotografía, enhorabuena. Un abrazo
La expresión muy delicada es bueno para la fotografía.
Los brotes de los ginkgos cada vez están más grandes. Una maravilla poder verlos crecer un poquito cada día. Saludos,
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