
Siempre he asociado la llegada del buen tiempo con la aparición de las amapolas. El rojo intenso de estas flores me transporta a los días largos y soleados en que me dedicaba a cazar lagartijas entre los recovecos de las piedras de la estación del ferrocarril y escalaba intrépidamente en canteras de las afueras como si de grandes hazañas se tratara. Los campos alfombrados de rojo se mecen con el viento. Los años pasan y olvidamos la infancia pero la luz sigue atravesando los pétalos con la misma intensidad de entonces.
3 comentarios:
Esta primavera los campos están llenos de colorido, y el rojo intenso de la amapola, no se quiere quedar atrás. Bonita imagen.
Un saludo
Este fin de semana disfrutamos de campos rojos llenos de amapolas es impresionante la belleza que tienen.
Besos
Hola Jose, pues estoy contigo en lo del color de las amapolas, tan característico en los campos y en las cunetas de las viejas carreteras.
Un abrazo
el lio de Abi
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