Un bosque precioso, como los bosques de enanitos, con la luz tamizada a través de las hojas de las hayas gigantes que dominan el entorno. Bajábamos del Jermoso, uno de los lugares más increíbles de todo el macizo. Verde y ocre en todo su esplendor.
977 - Los caracoles de Fibonacci
Hace 1 año
1 comentario:
Magnífico, qué verdes!! Y qué luz!!
Qué magia tienen los hayedos en cualquier época del año...
Un abrazo!
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