
Es la hora de la primavera y de las hojas nuevas en los árboles. Aparecen pequeños brotes por cualquier sitio, algunas flores tempranas, almendros, crocus, narcisos amarillos en las praderas donde se retira la nieve a sus cuarteles de invierno. Sin embargo todavía es posible encontrar, abandonada y perdida, alguna hoja del otoño pasado que ha logrado sobrevivir sin corromperse, seguramente gracias a la ausencia de humedad, preservando su estructura alada y sutil como inertes alas de mariposa, esqueleto vegetal, momia ajada. Arrugada ausencia de lo que fue y no volverá, la hoja seca se arrastra por el suelo a merced de vientos y pisotones.
3 comentarios:
Hola Jose, el esqueleto se ve perfectamente y la textura de la hoja seca da la sensación de ire a romper de un momento a otro con solo tocarla.
Un abrazo
Con qué poco se puede hacer una magnífica fotografia.
Capta la imagen de la frágilidad y lo efímero.Poco tiempo es mucho para una naturaleza que se renueva.
Saludos.
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