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Atravesando vallas y alambradas en un momento encontramos un curioso cartel que señalaba la existencia de una ganadería. Vacas por todos lados, de diferentes colores y tamaños, que obligaban en cada instante a pensar en posibles escapatorias. Mucho calor y, aunque fuera “conamor”, no apetecía mucho una carrera o un revolcón provocado por el arranque de una vaca (o de un toro) así que tuvimos que dar algún que otro rodeo.
2 comentarios:
jajajaja Hiciste bien, que aunque fuera conamor un encontronazo con estos bichitos puede ser más que peligroso
Qué romantico!!!
Besos
Es que en un momento te dan un susto y te toca correr. Besos,
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